Marruecos – La Ciudad Roja

Marrakech2 (nombre original en bereber tamurt n AkkucTierra de Dios; en árabeمراكش Marrākuš, pronunciado coloquialmente Mrrākeš; en castellano antiguo: Marruecos, escrito en grafía francesa Marraquech) es una de las ciudades más importantes de Marruecos, cuenta 1.545.541 habitantes y está al sur del país, al pie del Atlas, a 466 msnm de altura. Posee numerosos monumentos patrimonio de la Humanidad, lo que la convierten en el principal atractivo turístico del país.

Es, junto a MequinezFez y Rabat, una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos.3 Fue fundada en 1062 por losalmorávides y fue la capital del Imperio islámico. La ciudad posee el mercado tradicional (suq) más grande del país y una de las plazas más concurridas de África y del mundo, Djemaa el Fna.4 En la plaza se citan acróbatas, cuenta-cuentos, vendedores de agua, bailarines y músicos. Por la noche, la plaza se llena de puestos de comida, convirtiéndose en un gran restaurante al aire libre.

Toponimia

Coloquialmente esta ciudad es apodada Medina Al-Ham’rá es decir, en árabe, «La Ciudad Roja» por el color de sus edificaciones y las tonalidades predominantes en el entorno. También se la denomina extraoficialmente «Perla del Sur» y «Puerta del Sur». En cuanto al nombre Marrakesh o Marrākiš tiene una posible etimología Tamazight (Bereber) a partir de las palabras mur (n) akuch cuyo significado es Tierra de Dios. (El radical “mur” aún se usa en los lenguajes bereberes sólo en la forma de género femenino o “tamurt”). Notar que la palabra “mur/mawr” puede estar asociada con los moros y con Mauritania, pero esta posible segunda sutil etimología se considera improbable actualmente.

Lugares de interés

Como otras ciudades imperiales marroquíes, Marrakech está dividida fundamentalmente en dos partes: el centro con la gran Medina o ciudad vieja, rodeada de espectaculares bastiones de tierra roja, y, fuera de las murallas, la ville nouvelle o ciudad nueva, construida por los franceses en los años del dominio colonial y en continua expansión. La ciudad vieja y la nueva son entidades administrativas separadas, gobernadas en parte por reglas distintas: en la Medina el alcohol está prohibido y los edificios no pueden superar los tres pisos de altura. En cambio, sirve para toda Marrakech la regla según la cual el exterior de los edificios tiene que ser rojo-ocre, el color natural de la tierra local, usada tradicionalmente como material de construcción. De ahí su sobrenombre de “ciudad roja”. La Medina de Marrakech está llena de antiguos palacios y mezquitas, que como es costumbre en Marruecos, no están abierta a los no musulmanes. Su lugar más emblemático es la gran plaza de Jamaa el Fna. Al oeste de los bastiones de la Medina se extiende la ville nouvelle, con los barrios de Guéliz e Hivernage; la arteria principal es la Avenue Mohammed V, una amplia avenida arbolada que desemboca junto a una de las puertas de la ciudad vieja. En dirección este, finalmente, se encuentra el barrio residencial de la Palmeraie, una zona semidesértica llena de palmeras que en los últimos años se ha llenado de edificios.

Zonas y barrios

  • Medina:

Artículo principal: Medina de Marrakech Es la ciudad vieja, protegida por un cordón de bastiones hechos de tierra roja que encierran un laberinto de callejuelas y palacios, mercados y mezquitas, cúpulas y miranetes. La Medina de Marrakech ha sido declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1985, siendo actualmente uno de los lugares de visita obligada. Su corazón es la gran plaza Jamaa el Fna, al norte de la cual se abre el laberinto de los Suks (mercados tradicionales, a menudo descubiertos). Siguiendo hacia el norte se encuentran la mezquita y madraza de Ben Youssef y el Museo de Marrakech. Al sur de la plaza, en cambio, a lo largo de los siglos se han instalado los gobernantes de la ciudad. Hoy la zona está dominada por el Palacio Real, erigido sobre las ruinas de los precedentes palacios almohades, que ocupa una vastísima área rodeada de murallas (la llamada kasbah, que significa ciudadela fortificada) y no está abierto al público. Pero se puede visitar el palacio de la Bahía y de Dar Si Said, construidos en el siglo XIX por dos visires de los sultanes y las imponentes ruinas del gran palacio Badi.

  • Guéliz: Es el núcleo principal de la ciudad nueva, construido por los franceses en los años treinta. El barrio es menos característico que la Medina, pero también animado. Aquí es donde se concentran los grandes hoteles internacionales y los restaurantes, las tiendas y los no muy numerosos locales nocturnos de la ciudad.
  • Hivernage: Al sur de Guéliz y un poco al oeste de la Medina se encuentra este pequeño barrio residencial que alberga villas particulares y hoteles internacionales de cinco estrellas, así como el nuevo Teatro de la Ópera y el Palacio de Congresos.
  • Palmeraie: Este vasto oasis de tierra pelada y palmeras se extiende al noreste de la Medina (más de 100.000 plantas se han regado durante siglos gracias a la ingeniosa red de tuberías subterráneas de barro seco que data del siglo XII). Es la última frontera de los millonarios de Marrakech, marroquíes y extranjeros, que se han construido residencias de lujo, con jardines exuberantes y a menudo circundadas de altos muros para proteger la privacidad de los residentes y sus huéspedes. Algunas son hoteles de lujo, como el Hotel Jnane Tamsna, una distinguida infraestructura en estilo ecléctico que hospeda a las estrellas de Hollywood que pasan por la ciudad, o Les Deux Tour, proyectado por el arquitecto más famoso de la ciudad,Charles Boccarà. Es una especie de Beverly Hills a la marroquí, donde se rige la norma del total respeto por las palmeras de modo que ninguna construcción puede dañar o interferir en el crecimiento de las palmeras.
  • Mellah: Es el antiguo barrio judío de la ciudad, que da a la muralla exterior del palacio Badi, en la zona sur de la Medina. En él hay una sinagoga y un gran cementerio, además de un mercado cubierto. Algunas de las casas del barrio tienen balcones que dan a la calle, una peculiaridad de los judíos de Marrakech. Su nombre, Meliah, un apelativo común a todos los barrios judíos de las ciudades marroquíes, significa “lugar de la sal”, lo cual se remonta a la época del monopolio que los mercaderes judíos tenían del comercio de la sal que se extraía de las montañas del Atlas y que se utilizaba para conservar los alimentos. La comunidad judía de Marrakech tiene un origen muy antiguo. A principios del siglo XX contaba con unos 40.000 miembros, pero después de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual el rey Mohammed V rechazó aplicar las leyes antisemitas promulgadas por el gobierno francés colaboracionista de Vichy, la mayoría emigró a Francia, Estados Unidos o Israel o se trasladó a Casablanca. Actualmente quedan sólo algunos centenares de personas.

Plazas, calles y suks

  • Plaza Jamaa el Fna: Esta gran plaza de forma irregular (hoy pavimentada, pero hasta hace poco de tierra batida roja) es el corazón de la Medina, desde donde salen en todas direcciones una densa red de callejuelas. Tranquila y somnolienta por la mañana, al pasar las horas se va llenando de vendedores ambulantes de todo tipo y mujeres que pintan las manos y pies con henna; también hacen su aparición los vendedores de agua, los vendedores de quincalla o de dentaduras y pociones afrodisíacas. Pero el momento culminante es al anochecer, cuando se convierte en un enorme escenario al aire libre, donde una multitud de espectadores de todas las edades pasea y rodea a los malabaristas, músicos, faquires, encantadores de serpientes y juglares. Y en el centro de la plaza se instalan decenas de tenderetes-restaurante que sirven pinchos y otros platos tradicionales cocinados en el acto. Es un espectáculo de sonidos, olores y colores del que se puede disfrutar sentado en uno de los muchos cafés que hay en la plaza, pero lo mejor es mezclarse con la gente e ir de corro en corro, dejándose llevar por las sensaciones del momento.
  • Avenue Mouassine: Es la calle más refinada de la Medina. Detrás de las paredes desnudas de ladrillos o arcilla roja se esconden un número creciente de tiendas de moda y galerías, como Dar Cherifa y el Ministerio del Gusto, así como refinados riads.
  • Avenue Mohammed V: Esta amplia avenida arbolada es la arteria más importante de Guéliz, el barrio principal de la ciudad nueva, en la que se encuentran los edificios modernos de oficinas, bancos, tiendas, restaurantes y cafés con terrazas. Su punto más destacado, alrededor del cruce con la calle de la Liberté, es el Mercado Central, allí donde la gente del lugar compra comida, flores y productos de menaje para la casa. El tramo más céntrico de la avenida entra a la Medina a través del Bab Nkob y termina a los pies del minarete de la Koutoubia.
  • Los suks: El barrio de los suks (mercados o zocos) se halla junto a la parte norte de la plaza Djemaa el Fna. Las dos calles principales son Rue Semarine y Rue Mouassine; la primera es una sucesión ininterrumpida de pequeños bazares, mientras que la segunda es más tranquila y cuenta con un número creciente de lugares de calidad. Cada sección del suk lleva el nombre del principal tipo de mercancías que ofrece (vestidos, especias, pieles, babuchas, alfombras, lana, madera, vajillas, etc.) o de los talleres de los artesanos (tintoreros, carpinteros, herreros, etc.). El suk de las alfombras ocupa el área del viejo mercado de los esclavos, el criée berbère. Al nordeste de los suks está el barrio de los curtidores, que se extiende a lo largo de la calle Bab Debbagh, llamada así debido a que desemboca en la puerta que lleva ese mismo nombre.

Mezquitas, palacios y monumentos

  • Mezquita y Madrasa Ben Youssef: La mezquita domina la plaza homonima, en medio de los suks que se extienden al norte de Jamaa el Fna. El edificio actual data del siglo XIX, pero en el mismo lugar se construyeron anteriormente, desde el siglo XII, otras dos versiones. Frente a la mezquita, en el interior de un recinto y más baja que el nivel de la calle, se encuentra la cúpula Ba’adiyn, la única estructura que quedó en la ciudad de tiempos de los almorávides, los fundadores de Marrakech. El interior está decorado con vivos motivos florales. En las cercanias está también la madrasa (escuela coránica) Ben Youssef, fundada en el siglo XIV y más tarde ampliada en diversas ocasiones. En funcionamiento hasta los años sesenta, más tarde fue restaurada y abierta al público. Se accede a un imponente patio sobriamente decorado con trabajos de estuco, madera de cedro con incrustaciones y azulejos, con un gran estanque en medio. Alrededor del patio, en dos niveles, se encuentran las habitaciones de los estudiantes y una sala de oraciones con una cúpula.
  • Mezquita Kutubia: Rodeada por magníficos rosales, se encuentra en el interior de la Medina, cerca de la Bad Jedid. Se construyó en el siglo XII, junto a un edificio construido hacía poco, que luego se derrumbó en el siglo XVIII, y tomó el nombre del suk el Koutubiyyin (suk de los libreros) que antiguamente había en la zona. La mezquita es famosa sobre todo por su minarete de base cuadrada, que hizo construir Yacoub el Mansour a fines del siglo XII, que representó el modelo de referencia para la Giralda de Sevilla, y para la Torre Hasan en Rabat. La torre es el edificio más alto de Marrakech y con sus 77 metros de altura domina la Medina, pudiéndose ver a distancia cuando se llega a la ciudad. Hoy la silueta destaca desnuda de ladrillos, culminada con globos de bronce, pero antiguamente toda la superficie del minarete estaba cubierta de decoraciones de cerámica y estuco (los únicos fragmentos que se han conservado son los frisos de azulejos debajo del almenaje). En el interior, que no se puede visitar, hay una rampa ascendente, lo suficientemente amplia como para poder subir a caballo, que lleva a la cima, desde donde los muecines llaman a los fieles a la oración ritual cinco veces al día. Al oeste de la plaza se encuentran las ruinas de una gran mezquita, que hicieron construir los conquistadores almohades.
  • Palacio Dar el Bacha (o Dar el Glaoui): Dar el Bacha significa “palacio del patró”, y era la residencia de uno de los personajes más célebres de la historia de Marrakech, el cruel Thami el Glaoui, que en la primera mitad del siglo XIX fue señor de la ciudad y de todo el Atlas meridional durante varias décadas. Aquí Thami el Glaoui tenía su corte y recibía a los huéspedes ilustres que le visitaban, entre los cuales estuvieron políticos occidentales como el inglés Churchill o el americano Roosevelt. El aspecto actual del palacio seguramente no está a la altura de su fama, alimentada por una serie infinita de anécdotas curiosas y subidas de tono, pero quedan bonitos patios interiores ricamente decorados en yeso, madera tallada y azulejos policrómicos.
  • Palacio Badi: Se edificó con gran lujo en la segunda mitad del siglo XVI durante el reinado del sultán Ahmed el Mansour. Las paredes y los techos estaban recubiertos de oro proveniente de Tombuctú, mítica ciudad de más allá del desierto conquistada por el sultán. Había paredes de mármol y piedras importadas de la India y grandes patios embellecidos con estanques y fuentes caudalosas. Además, el ambiente olía a flores y esencias exóticas. No obstante, sólo cien años más tarde ya estaba en ruinas, pues el nuevo señor de Marruecos, Moulay Ismail, despojó completamente el palacio y se llevó sus tesoros a su nueva capital, Meknés. Hoy, la grandeza del pasado se debe imaginar caminando entre imponentes ruinas. El patio principal es un inmenso espacio vacío delimitado por imponentes bastiones perforados, sobre los cuales han hecho sus nidos las cigüeñas. El gran estanque central está seco, pero diseminados por el entorno hay restos de mosaicos y columnas esculpidas. El lugar revive durante los grandes eventos, como los conciertos y espectáculos del Festival del Arte Popular y las proyecciones en una gran pantalla durante el Festival de Cine.
  • Palacio de la Bahía: En el lado norte de Mellah, el antiguo barrio judío, se encuentra este gran palacio, que tiene una extensión de 8 hectáreas de superficie y cuenta con más de 150 habitaciones. Fue mandada construir a fines del siglo XIX por un visir de la corte real. Los interiores están ricamente decorados en estilo tradicional, con mosaicos y detalles de madera de cedro tallada. Los patios son especialmente bonitos, con pequeños pero frondosos jardines, piscinas y fuentes. Una parte del edificio estaba reservada a las habitaciones de las 24 concubinas del visir, que también tenía cuatro esposas. Cuando murió, el sultán vació el palacio y se llevó los muebles y las alfombras a la residencia real.
  • Tumbas Saadíes: Las tumbas sagradas de los sultanes se encuentran junto al muro meridional de la mezquita Kasbah, junto al Palacio Real, en la zona de la Medina. Durante siglos han representado un secreto bien guardado, que los occidentales desconocían totalmente. En los años veinte algunos oficiales franceses se dieron cuenta de que había algunos tejados verdes que sobresalían de los barrios más pobres. Indagaron entre la gente del lugar, obteniendo siempre evasivas, pero uno de ellos perseveró en su investigación hasta descubrir una callejuela escondida que llevaba a una minúscula puerta en arco. Una vez pasado su umbral, entró en un jardín y vio las tumbas que hasta entonces se habían mantenido escondidas a los infieles. Hoy las tumbas saadíes son uno de los lugares más visitado de la ciudad, pero para acceder a ellas se tiene que hacer todavía el mismo recorrido tortuoso. Muchas tumbas están decoradas con mosaicos variopintos. Las más monumentales son las de los pabellones construidos durante el reinado de Ahmed el Mansour, en la segunda mitad del siglo XVI. A poca distancia de las tumbas está Bab Agnau, la puerta que marca el acceso a la Kasbah (área fortificada en el interior de la Medina, en la cual se encuentra el Palacio Real). Es una de las puertas más bonitas de la ciudad, realizada en el siglo XII en piedra y no en ladrillos de tierra como el resto. Al otro lado de la calle se encuentra la puerta Er Rob, invadida por coloridas tiendas de lozas.

Museos

Marrakech no es una ciudad de grandes museos y espacios de exposición tradicionales, pero cuenta con interesantes colecciones, públicas y privadas, de arte y artesanía marroquí antigua y contemporánea. En el centro de atención, dada la historia y la situación geográfica de la ciudad a las puertas del Atlas, está sobre todo la cultura berebere. Todo ello expuesto en un marco que a menudo es por sí mismo el protagonista: antiguos palacios de encanto oriental, con refinado mobiliario y decoración. También es posible encontrar lugares donde se concentra la vida cultural y mundana de Marrakech de hoy: sotisficadas galerías de arte que a menudo funcionan como espacios multifuncionales, acogen exposiciones temporales de pintura, fotografía, tiendas, librerías y cafés

Jardines extramuros

 

A pesar de su árido clima, Marrakech ha sido siempre un jardín, gracias a las ingeniosas técnicas de canalización y riego llevadas a la práctica desde el siglo XI, cuando los almorávides llegaron a la región. El agua se trajo a la ciudad desde el valle de Ourika (a 60 km.) mediante canales de riego de barro seco. Hoy la ciudad cuenta con varios jardines.

  • Jardín Majorelle: Lo realizó en los años treinta el pintor francés Jacques Majorelle alrededor de su taller. En los años sesenta la propiedad pasó al famoso estilista francésYves Saint Laurent, que se hizo construir una nueva villa y abrió en el antiguo taller de Majoralle una exposición permanente de arte islámico e hizo recuperar el jardín inspirándose en un estilo sensual y lujurioso. Sus superficies de un intenso azul cobalto, el llamado blu majorelle, cierran un universo tropical superabundante de formas y colores, entre naranjos, plataneros, palmeras enanas, cactus y otras raras plantas, hibiscus, y rosales. Además, hay diversos riachuelos y estanques llenos de nenúfares, donde viven carpas y tortugas. Un lugar que puede encantar, como una extravagante creación de alta costura con la firma de Saint Laurent. Ciertamente, está a años luz del estilo minimal con influencias orientales que tiene cada vez más adeptos entre los decoradores y arquitectos que trabajan hoy en la ciudad.
  • La Menara: Son los jardines más célebres de la ciudad. Se encuentran fuera del centro urbano, cerca del aeropuerto, y están dominados por un gran espejo de agua central, de forma rectangular, habitado por grandes carpas, desde donde sale el sistema de irrigación. En su entorno crecen olivos y árboles frutales. Los jardines fueron proyectados en el siglo XII, en tiempos de la dinastía almohade, pero luego cayeron en la ruina, hasta que en el siglo XIX los monarcas alauitas pusieron en marcha un proyecto de recuperación. En 1869, el sultán Mohammed V hizo construir lo que hoy caracteriza el lugar: el pabellón con el tejado de tejas verdes que se encuentra junto al estanque, reflejándose en sus aguas.

 

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Encantada Salzburgo

Salzburgo “castillo de la sal” es la cuarta ciudad más poblada de Austria, con 150.269 habitantes (2012), capital del estado federado (Bundesland) de Salzburg y de la región homónima, una de las cinco en que se divide este país. Su nombre proviene de las barcas que transportaban sal en el siglo VIII y que debían pagar un impuesto, uso muy común en muchos ríos de Europa. Es mundialmente conocida por haber sido la ciudad natal de Wolfgang Amadeus Mozart, uno de los mayores genios de la historia de la música sinfónica.

En las proximidades de Salzburgo se encuentran las oficinas centrales y la fábrica de Red Bull.

Se halla a 150 km al este de Múnich, en Alemania, y a 300 km al oeste de Viena. La ciudad se extiende por ambas orillas del río Salzach, a 25 km de las estribaciones septentrionales de los Alpes. El carácter montañoso del sur de la región de Salzburgo contrasta con las suaves ondulaciones de su parte norte. La cima alpina más cercana es el Untersberg (1.853 m), que se encuentra a tan sólo unos pocos kilómetros al sudoeste de la ciudad. El centro de la ciudad está rodeado por dos elevaciones pétreas, el Mönchsberg y el Kapuzinerberg, cuyos bosques constituyen el pulmón verde de la ciudad.

Arte & Cultura
Puede que Salzburgo parezca una ciudad pequeña a simple vista. Sin embargo, su amplia oferta cultural muestra todo lo contrario.
Aquí se complementan la música de la ópera, los ciclos de conciertos, los festivales, el teatro, la literatura, la danza, las exposiciones y las fiestas tradicionales. Salzburgo es como un gran escenario.
La idiosincrasia cultural de Salzburgo está fuertemente influenciada por grandes compositores, escritores, intérpretes, galeristas o directores de orquesta. Wolfgang Amadeus Mozart, Michael Haydn, Georg Trakl, Thomas Bernhard, , por nombrar solo a unos pocos, han dejado su huella en la vida cultural de la ciudad.

Compras
Salzburgo es un auténtico paraíso para ir de compras. Todo el Casco Antiguo (donde se encuentran también las calles Getreidegasse, Judengasse y los tradicionales pasajes) está repleto de pequeñas tiendas que harán las delicias de todos los visitantes. Aquí encontrará tiendas tradicionales, establecimientos de importantes cadenas internacionales y numerosos comercios especializados. Merece la pena recorrer hasta las callejuelas más recónditas, ya que es muy probable que allí se esconda alguna pequeña joya oculta.
Salzburgo cuenta también con el centro comercial más moderno del mundo: El Europark Salzburg. Este espacio ha sido galardonado con numerosos premios y en sus 130 tiendas salir de compras será toda una experiencia.

Turismo
Al mismo tiempo que se pasea, es fácil escuchar distintos idiomas de los numerosos viajeros que visitan la ciudad en cualquier época del año. No en vano, el turismo es la principal actividad económica de Salzburgo.

Los habitantes son serviciales en sus cafés, hoteles y restaurantes. Los ciudadanos de Salzburgo llevan una vida tranquila, son muy trabajadores, y les encanta disfrutar, salir, cenar. La vida de Salzburgo gira en torno al río. Junto a su cauce existen numerosos bares y ‘pubs’ irlandeses que deleitan con música en vivo.

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Arenas blancas de Nusa Dua

Nusa Dua está situada en la parte sur de la isla de Bali en Indonesia. Sus playas de arena blanca y aguas cristalinas le convierten en el enclave perfecto de los resorts internacionales de 5 estrellas.

Este lugar ubicado a 40 kilómetros de Denpasar (capital de la provincia de Bali) se creó durante los años 80 para albergar grandes hoteles y centros de conferencias. De hecho, fue la sede de la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático en 2007.

Al norte de Nusa Dua se encuentra la península de Tanjung Benoa que incluye hoteles menos exclusivos y el pueblo de Benoa . Aquí encontramos un área  multi- denominacional , que incluye una mezquita, y templos chinos e hindúes en las proximidades. Gran parte de la arena de su playa ha sido erosionada a raíz de la explotación minera de la cercana barrera de coral.

Podemos nombrar también a Puerto Benoa, especial para yates y barcos pequeños, que en diciembre de 2012 se convirtió en Benoa Cruise Terminal Internacional, puerto base para servir de embarque y desembarque de pasajeros de cruceros .

 

Nusa-Dua-ResortFuente: Wikipedia

Chennai – “La Detroit de la India”

Chennai (en támil: சென்னை), antiguamente conocida como Madrás (மெட்ராஸ்: meṭrās), es la capital de Tamil Nadu, estado del sur de la India. Es la cuarta ciudad más grande del país y forma la 35ª área metropolitana más poblada del mundo. El nombre oficial fue cambiado a Chennai en 1996, pero el tradicional nombre de Madrás sigue utilizándose, sobre todo en Occidente.

El nombre Chennai es un epónimo, etimológicamente deriva de Chennapattinam o Chennapattanam, el nombre de la ciudad que creció alrededor del Fuerte de St. George, construido por los británicos en 1640. Existen diferentes versiones sobre el origen del nombre. Cuando los británicos desembarcaron aquí en 1639 se dijo que iba a formar parte del imperio del rajá de Chandragiri. Los británicos lo llamaron Chennapatnam después de que fuera adquirida por Chennappa Nayaka, un cacique viyaianagar. Paulatinamente, el nombre se redujo a Chennai. El primer ejemplo de la utilización del nombre de Chennai se dice que es una venta en escritura pública en agosto de 1639 a Francis Day.
La ciudad fue oficialmente renombrada Chennai en 1996, casi al mismo tiempo que muchas ciudades de la India se encontraban inmersas en los cambios de nombre.

En cuanto a sus actividades económicas y culturales,  Chennai es la base para la gran industria de cine támil, llamado Kollywood, hogar de la mayoría de los estudios cinematográficos. La industria hace más de 150 películas támiles en un año, y sus bandas sonoras dominan la ciudad de la música. Algunos de los géneros populares en los cines son: sátira políticacomediahistoriamitología y drama.

Por otro lado, podemos decir que junto con Bangalore y Hyderabad, la ciudad ha desarrollado una importante industria de software. La ciudad es llamada la Detroit de India ya que produce el 40 % de los vehículos del país.

chennai

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Chennai#